sábado, 15 de agosto de 2015

¿Quién?

¿Quién, en su amarga natalidad,
tendrá la osadía de abarcar este muro que es mi presencia?

¿Quién, saldrá ileso si lo intenta?

¿Quién?

Si se le desfigura el alma a todo aquel que no ama mis gárgolas,

si soy yo,

apología de lo mortal, de lo dañino,

agua hirviendo en bosque calcinado.

¿Quién montará este caballo aterrado, versará esta montaña de lava?

Si soy yo,

alcohol en las quemaduras, en las perforaciones,

hongo venenoso de lo tangible en los corazones.

¿Quién portará en su mano escaldada el cuchillo que haga cortar mi coraza de hielo?

¿Quién, me pregunto entre las sombras de las voces, acogerá en sí mismo la aptitud de enfrentarse a lo no cotidiano que es mi sonrisa rota?

Si son ellos,

invierno furioso, nieve sobre nieve, ceniza en ceniza,

almas escondidas en el tiempo.

Si somos nosotros, ¿qué somos?

Sino un ensueño de la irrealidad,

una percepción del dolor.

¿Quién romperá este pacto con el diablo que tengo entre las manos?

¿Quién acunará los fieros leones de mi mente, alimentará este fuego que me yace?

¿Quién?

Si los oscuros cuervos me arrancaron los ojos,

y ya no puedo mirar al amor a la cara,

sin matarlo de miedo.

–Un abrazo para el que me enseñe a abrazar, sin dejar efectos secundarios–.

Quien enfríe el sol,
para poder besarlo...

Satán... ¿eres tú?